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martes, 4 de febrero de 2014

El pasado oscuro de Caperucita Roja

Para variar, empecemos con un cuento:

Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adónde se dirigía.
-A la casa de mi abuela -le contestó.
-¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?
-El camino de las agujas.
El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa.
Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un platón. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama.
La niña tocó a la puerta.
-Entra, hijita.
-¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
-Come tú también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.
La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; y mientras lo hacía, un gatito dijo:
-¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!
-Desvístete y métete en la cama conmigo.
-¿Dónde pongo mi delantal?
-Tíralo al fuego; nunca más lo necesitarás.
Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:
-Tírala al fuego; nunca más la necesitarás.
Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:
-Abuela, ¿por qué estás tan peluda?
-Para calentarme mejor, hijita.
-Abuela, ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?
-Para poder cargar mejor la leña, hijita.
-Abuela, ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?
-Para rascarme mejor, hijita.
-Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?
-Para comerte mejor, hijita.
Y el lobo se la comió.

jueves, 17 de octubre de 2013

Ilustrando la ilustración 5: Todo lo sólido se desvanece en el aire

"Todo lo solido se desvanece en el aire"
de Marshall Berman
Para este quinto y último capitulo sobre la ilustración no hay nunca mejor título que el que pone de nombre a su libro Marshall Berman citando a Marx. Es que ya hablamos de la ilustración, de sus hombres ricos, sus hombres pobres y su mundo. Pero no podemos terminar de entender a este momento cultural tan inquietante que da origen a gran parte de nuestra forma de pensar sin entender lo que significó a nivel histórico. Tendremos que entender en dónde se para y hacia dónde mira la ilustración. 
Berman no estudia precisamente este período, más bien reflexiona sobre la experiencia del paso del tiempo, sobre todo en momentos en donde este parece acelerarse. De hecho este autor nos habla mucho más sobre la contemporaneidad que acerca de lo que los historiadores nos gusta llamar “Modernidad” (1492 a 1789). Y mucho no se le pude decir al querido de Marshall. Después de todo hay poco definido sobre que es la modernidad. No en qué cosas pasaron o cómo fueron las diferentes partes del mundo en esos años. Lo que siempre se encuentra en la modernidad, (sobre todo la europea), es una crisis y un cambio permanente. Muchos se imaginan el mundo medieval europeo, señores, campesinos y castillos.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ilustrando la ilustración 4: Viajando por el mundo

Mapa de Fra Mauro de 1459 
Ya esto se transformó en una tetralogía. Porque la ilustración da para mucho, para entenderla desde sus debates y nuevas perspectivas, para verla desde los hombres de las letras y para comprender como las clases populares aparecieron en escena para modificarla Visto todo esto en los posteos anteriores, Nos vamos a alejar un poco de Europa. Porque ciertamente la república de las letras era principalmente europea, pero seamos claros, Europa no es una isla, no vive aislada del mundo. Mucho más lejos de lo que a cualquier europeo le hubiera gustado admitir, no solo la ilustración si no casi todos los grandes periodos de pensamiento del viejo continente siempre estuvieron en directa vinculación con su relación con lo demás continentes. 
El pensamiento Europeo desde siempre se definió por su contacto con sus vecinos. Ya Heródoto padre de la historia como algunos le dicen, veía en los griegos como la medida justa y exacta entre las formas de sociedad, comparándose con sus vecinos. Esta práctica fue común a lo largo de gran parte de la historia europea. No hay que ser irreales, después de todo casi todos los pueblos de la historia se creyeron ser los superiores y con ello se comparaban con sus vecinos. 

martes, 20 de agosto de 2013

Ilustrando la ilustración 3: Aquellos hombres pobres

Ya estamos por una tercera entrega de posteos dedicados a la dichosa ilustración. Hablamos en el primero sobre las discusiones en torno a ella y como las visiones más modernas mostraban un panorama social complejo que influía en la ilustración y el futuro de la cultura europea que sus grandes nombres.
En el segundo observamos como, incluso viendo a estos hombres de letras, había más cambios en la forma de socializar y vivir que en sus pensamientos y esto cambios fueron la mayor innovación de esta primera mitad del siglo XVIII. Ahora vamos a ver que hay otro lado, uno mucho más oscuro pero interesante que estos hombres que se juntaban a cambiar el mundo desde su pensamiento. Estamos hablando de las clases medias y bajas de la sociedad europea. 

martes, 6 de agosto de 2013

Ilustrando la ilustración 2: La república de las letras

Árbol del conocimiento de L'Encyclopédie
ou Dictionnaire raisonné
des sciences, des arts et des métiers
En posteos anteriores habíamos hablado un poco de este período tan especial que es la ilustración. Vimos todos los debates sobre ella, y las nuevas ideas sobre este periodo tan interesante. Ya sobre el final veíamos que estas visiones proponían nuevas formas de ver a este momento, un poco alejado de los grandes autores solamente. 
Bueno, como comiéndonos nuestras palabras, empezaremos a hablar sobre estos “hombres de letras”. Pero a quedarse tranquilos, que no vamos a estar hablando sobre las diferencias teóricas entre Voltaire, Jonathan Swift y Rousseau. No, en lo que va a venir a continuación vamos a ver donde pensaban discutían y como vivían estos hombres tan importantes. 

lunes, 22 de julio de 2013

Ilustrando la ilustración

"El contrato social", de J.J. Rosseau.

¿Qué es la ilustración? Si le hacemos esa pregunta a Kant nos respondería “La ilustración es la salida del hombre de su auto-impuesta minoría de edad.” Pero si se lo preguntamos, no sé, a un chico de primer año del secundario, no nos podría decir mucho. Sin embargo, no podemos decir que no sepa lo que es la ilustración; de hecho la pone en práctica todos los días de su vida. ¿Por qué es esto? Porque la ilustración es el movimiento filosófico que, en la primera mitad del siglo XVIII, construyó muchos de los conceptos que nosotros damos por hechos en el día a día. Voltaire, Diderót y d`Alambert, no sólo plantearon bases políticas modernas sino también conceptos que actualmente damos por hechos: igualdad, justicia y, sobre todo, RAZÓN. 
Entonces nos encontramos con un panorama medio pesimista. Pensar que los grandes valores de nuestro tiempo son creados en la primera mitad del siglo XVIII por un par de franceses pensantes lleva un poco a la frustración. Pero la cosa es más compleja. Primero, no podemos entender que un día se despierta Voltaire y por un sueño se le ocurre la separación de los poderes en un Estado. Todos estos pensamientos son siempre productos de procesos tanto filosóficos como históricos.

martes, 11 de septiembre de 2012

¡Una de piratas!

La famosa bandera pirata no es mito.
Todos hemos visto muchas películas, series, novelas, juegos y miles cosas más que eran de “piratas”. Los mismos fueron villanos y héroes de muchas historias, pero ¿existieron realmente? ¿Quiénes eran estos personajes? En sí, la palabra Pirata tiene un origen muy simple: era una deformación del momento de la palabra “Private” o sea, simplemente privado. Sin embargo la palabra para denominarlos que más nos hace entender su naturaleza era “bucaneros”. Este nombre nace de un estilo de cuchillo utilizado para carnear ganado. Ahora entenderemos más el significado de estos términos. 
El principal momento de la piratería se da entre finales del siglo XVII y el siglo XVIII. No es extraño que sea el momento en el cual el comercio en el Atlántico fue, por lejos, el mayor. En estos años, los españoles controlaban el mar hacía tiempo, desde la conquista de América. El conocido sistema de flotas y galeones permitía el llamado “monopolio” entre la metrópoli española y sus colonias en América. Sin embargo, en estos momentos tanto ingleses como franceses empezaban a adentrarse en el mundo atlántico. Inglaterra comenzó a afirmar colonias en zonas de Centroamérica y en varias islas del Caribe. Imaginemos, entonces, un Océano Atlántico permanentemente cruzado por comerciantes que unían Europa, América y África, un mundo de barcos.

lunes, 31 de octubre de 2011

El control del trabajo en América colonial



Al analizar la conquista de América usualmente resulta inevitable que nuestras mentes se remitan a esos primeros momentos altamente violentos de sometimiento de los pueblos originarios durante la primera mitad del siglo XVI. Sin embargo, no tan frecuentemente fijamos nuestra atención sobre los mecanismos y sobre las estructuras diseñadas para poder prolongar el control sobre las poblaciones originarias en el tiempo. Control que no tendría otro fin que el de garantizar el acceso a mano de obra para la apropiación de los recursos. En este sentido, no son sólo los recursos naturales, en donde hemos centrado nuestra atención por tanto tiempo, los que fueron apropiados sino también el trabajo indígena, su capacidad de producción. A lo largo de los tres siglos que habrían de conformar el período colonial, irían desarrollándose en América distintas formas de controlarlo.

Los conquistadores en México. Mural de Diego Rivera.
Frente a la vastedad de los territorios recientemente conquistados y a las dificultades que su control desde el otro lado del Atlántico suponía; la corona concedería a los conquistadores el derecho de recibir tributo indígena (en especies y prestaciones de trabajo) por su desempeño durante la conquista, dando origen a las encomiendas. De esta forma, el encomendero cuenta con el dominio territorial y jurídico de los pueblos indígenas; pero no cuenta con la propiedad de la tierra, que sigue siendo de la Corona. Teóricamente, la recompensa que recibirían en última instancia los indígenas por esta tributación era el resguardo de su integridad física y la evangelización, que era el fin con el que se justificaba la conquista. No profundizaremos más acerca del funcionamiento de la encomienda por no ser lo que interesa principalmente a este artículo. Nos limitaremos a afirmar que estuvo lejos de velar por el bienestar de los indígenas y que tuvo consecuencias devastadoras para estas poblaciones, como puede observarse sobre todo en las Antillas. La encomienda sería abolida en 1542 por las Leyes Nuevas, como respuesta a una voluntad de la Corona de evitar la acumulación de poder de los encomenderos por sobre el poder real. Asimismo, sería el producto de un largo debate sobre la esclavitud indígena, al cual ya se ha hecho referencia en el artículo “¿Cinco siglos igual?”. A pesar de su supresión por estas leyes, la encomienda persistirá hasta entrado el siglo XVIII en regiones periféricas.

Las Leyes Nuevas darían lugar a una nueva forma de organización de las poblaciones indígenas bajo la dominación española: las reducciones. Se trata de la congregación de distintas poblaciones indígenas bajo “pueblos de indios”. Éstos contaran con un cabildo indígena y deberán tributar a un corregidor, funcionario electo por la Audiencia Real. Este último tiene a su cargo tanto la administración de la justicia civil y penal, la vigilancia de las reducciones, como el cobro de tributo indígena. Los territorios sobre los que se extiende esta jurisdicción serán los corregimientos. Si bien este cargo fuera creado con el fin de limitar el poder de los encomenderos pronto caerá bajo la influencia de élites locales y cuando las necesidades económicas de la corona alcancen niveles inusitados, estos sectores se valdrán de la compra directa de cargos. Nuevamente las poblaciones indígenas se encontrarán en una situación perjudicial no sólo por deber tributar cada vez más, sino también porque los corregidores les impondrán la compra de mercaderías de manera forzosa (“repartimiento de mercancías”).
Corregidor de mina

A mediados del siglo XVIII la corona española, ahora bajo el reinado de los Borbones, se encontrará bajo la necesidad de reafirmar su poder en América así como de asegurar una mayor recaudación por las múltiples guerras que había ido sosteniendo en Europa en los últimos años. Se impulsarán así las “reformas borbónicas” que darán lugar a la supresión de los corregimientos y su reemplazo por las intendencias, a cargo de funcionarios españoles seleccionados por la corona con el fin de evitar establezcan alianzas con las élites locales. Las intendencias continuarán hasta el inicio de los movimientos de independencia.

Ahora bien, a lo largo de este breve recorrido histórico sobre las formas de control de las poblaciones indígenas durante la época colonial, encontramos lo que podría ser un patrón común: la competencia por el control del trabajo indígena para la obtención de recursos entre la corona y las poblaciones locales (peninsulares y luego criollas). Esto se observa en toda la serie de leyes que impulsa la Corona española para reafirmar su presencia en América y en la resistencia que presentan las élites locales para su aplicación. Encontramos entonces tres actores sociales: la Corona española, las élites locales y las poblaciones indígenas. Éstas últimas lejos de ser actores pasivos en este proceso, buscarán ciertos espacios de resistencia.

De este modo se introducen algunos elementos fundamentales para poder comprender una cuarta forma de control que se encontrará en las regiones marginales del Imperio Español en América: las misiones jesuíticas. Si el lector me acompaña analizaremos este tema en el próximo artículo.
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