Izquierda: la avenida Unter den Linden en Berlín decorada con banderas. Derecha: una enorme muchedumbre atraviesa la calle principal.
“El Movimiento Olímpico tiene por objetivo contribuir a la construcción de un mundo mejor y más pacífico, educando a la juventud a través del deporte practicando sin discriminación de ninguna clase y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio.” (Carta Olímpica, sexto principio fundamental)
La 11° edición de los Juegos Olímpicos no habría de pasar a la historia como un certamen deportivo más. No sólo sería el retorno de Alemania a los JJOO desde su derrota en la Primera Guerra Mundial. Berlín’ 36 se convertiría en un acontecimiento emblemático por la imagen que Alemania buscaría presentar de sí. Imagen con dos caras contradictorias: la de ser un escenario para reafirmar las teorías de la supremacía racial aria y la de mostrar a la nación nazi como un país pacífico y tolerante.
El Barón Pierre de Coubertin es reconocido como el creador de los Juegos Olímpicos modernos. Habitualmente se resalta que se inspiró tanto en las competencias que se daban en la antigua Grecia, como en la importancia que tenían los deportes en los sistemas educativos ingles y alemán. Justamente fueron inmigrantes de esos países quienes trajeron el fútbol, los clubes y la educación deportiva a la Argentina. Ahora, la creación de esta competencia no puede aislarse del contexto político de finales del siglo diecinueve. Los juegos olímpicos griegos no se basaban en una competencia entre países, sino que eran fiestas religiosas, culturales y deportivas celebradas en honor a los dioses olímpicos en los que participaban atletas, los que eran ciudadanos hombres. Ahora, ¿por qué los Juegos Olímpicos modernos se basan en una competencia internacional cuando los antiguos eran entre ciudadanos de una misma nación? ¿Por qué se aduce como fin de los juegos modernos la competencia en paz entre las naciones, mientras que en los antiguos los hombres competían en honor a los dioses? La respuesta es sencilla: en la Grecia antigua no existían “países” tal como los conocemos hoy. Esto se debe a que lo que habitualmente llamamos países son una creación histórica llamada “estado-nación”.
Los Juegos Olímpicos son conocidos por su supuesta propuesta de no involucrarse con campañas o símbolos políticos. Sin embargo, lo real es que muy pocas veces pudieron escaparse a eso. Uno de los momentos más tensos de la historia olímpica fue el protagonizado por los boicots consecutivos en 1980 y 1984 por las potencias de la guerra fría y sus aliados.
Estadio olímpico de Los Ángeles 1984.
Cualquiera que haya visto mucho los Simpson recordará el famoso capítulo que transcurre durante los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. Krusty pierde millones porque su promoción no contaba con que los soviéticos no jugaran esos juegos. La historia se basa en ese famoso momento, los países del bloque soviético no jugarían esa competencia como respuesta a cuando los EE.UU. y sus muchos aliados hicieron un boicot en los anteriores juegos de Moscú 1980.
Antorcha de Moscú 1980.
Claro que estos boicots no vinieron en cualquier época, si bien es sabido que después de la Segunda Guerra Mundial y hasta la caída de la Unión Soviética, los EE.UU. y La U.R.S.S. vivieron un período de guerra indirecta llamado “Guerra fría”. Esta guerra tuvo varias características. La principal es que no hubo ningún combate directo declarado entre las dos potencias. Sin embargo, fue un momento plagado de conflictos vinculados. A falta de guerra directa, la "Guerra Fría" se trató de un conflicto con una carrera armamentística permanente. La idea general era la amenaza permanente de una potencia a otra, generalmente vinculado al armamento nuclear. La última característica de esta guerra es que se trató de un conflicto cultural permanente. Esto quiere decir que cada potencia demonizaba la forma de vivir de la contraria, tanto a su interior como en el panorama internacional.
Este que acaban de ver fue uno de los momentos más calificados como “histórico” del deporte argentino. Fuera de la gran diferencia de popularidad entre el fútbol y el básquet en nuestro país, podemos decir que este momento fue el más sorprendente e importante de nuestro deporte. Pensar hace unas décadas que la selección argentina de básquet iba a ganar la medalla de oro habiendo derrotado a los EE.UU. en el camino, hubiera sido tildado de “ridiculez”.
Sin embargo pensar en la historia nos hace rendirnos ante los hechos. Para la mayoría de las personas el hecho fue completamente inesperado, pero entendiendo la historia interna del deporte nacional, se puede ver perfectamente porque se logró esta victoria. Sin desmerecer las individualidades, realmente la medalla de oro fue mucho más que ganada por Ginóbili, Oberto, o Scola. El deporte suele siempre concentrarse en las individualidades, muchas veces el jugador por sobre el equipo y casi siempre el equipo por sobre su contexto. La “generación dorada” no puede ser vista como una conjunción de apellidos ahora conocidos. Tras ella existe una organización del deporte de nuestro país que fue siempre ejemplar y novedosa.
Leon Najnudel ejerciendo de técnico.
Estos apellidos, después de todo, fueron los mismos que a la hora de buscar agradecimientos luego de la medalla, no dejaron de nombrar a alguien: León Najnudel. ¿Era el técnico? ¿El preparador físico? ¿Siquiera estaba vivo en ese momento? Contrario a todo esto Najnudel, muerto desde 1998 por la leucemia, era el representante más directo de la modificación fundamental que había tenido nuestro básquet. La llamada “Liga Nacional” es el torneo más moderno y federal que tiene el deporte nacional (comparable, quizás solamente, con la liga de voley). Completamente emulado por otras disciplinas, permitió un desarrollo del deporte en todo el territorio que no por nada dejó a tantos jugadores notables. Muchos de los jugadores que ostentaban la medalla habían sido encontrados para ser entrenados por Najnudel, y todos ellos se habían formado y jugado en la Liga nacional, que para el momento de la gesta dorada ya llevaba vigente justo veinte años.
¿Qué es lo que nos enseña este ejemplo? Después de todo siempre las “gestas” hechas por los “grandes hombres” no son mas que la punta del iceberg de un proceso social. En el deporte se da en torno a una liga y las hazañas deportivas; en otros hechos de la historia sucede lo mismo.