Hace ya unos meses, una noticia sacudió el mundo de la historiografía. Ya hablamos de lo que era la historiografía y además vimos que con ella hay fuertes implicaciones ideológicas. Casi como probando esto, el decreto número 1880/2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, creó el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego. Con ello demostró que el estudio de la historia y el posicionamiento ante ella era un hecho de Estado. Esto resultó en una cantidad de discusiones dentro y fuera del mundo de la "historia" como disciplina en favor y en contra de este instituto.
| Artículo de "La Nación". |
Antes de adentrarnos en la discusión, hay que entender qué es el revisionismo. Es, ni más ni menos una corriente historiográfica argentina, o sea una de las formas dominantes de ver la historia. Justamente se trata de solo una entre varias que existieron, con menor o mayor importancia en varios aspectos. Para nombrar simplificadamente las corrientes podríamos identificar cronológicamente las siguientes: Liberalismo-mitrista, positivismo, “nueva escuela de historia argentina”, revisionismo y la denominada “renovación historiográfica”. Todas tienen puntos en común con algunas de sus pares y varios puntos sumamente conflictivos. Sin embargo, el revisionismo es el que abre este riquísimo debate así que lo explicaremos más en detalle.