Pensar los años noventa nos lleva por un universo lleno de escenarios paralelos que convivieron a lo largo de una década que puede calificarse como "memorable", tanto en lo económico y político, como también en lo cotidiano, un entramado que bordeaba lo bizarro cultural.
Entre esos posibles escenarios se combinaron muchos puntos que conformaron un nuevo estilo de vida. Desde los medios de comunicación, la televisión dirigió el concierto con programas que mezclaban la actualidad, la política y el absurdo. Un claro ejemplo fue el programa “A la cama con Moria": desde la pantalla chica y en el horario de protección al menor, fuimos espectadores de la “nueva política". En una escena surrreal, políticos y vedettes conversaban sobre la actualidad, agenda política y vida privada. La escena se completaba con mujeres semi desnudas y un dialogo plagado del doble sentido.


