jueves, 30 de noviembre de 2017

El Combate de San Lorenzo: el juego y la historia

“Quince minutos”, así comienza el texto que describe la batalla las instrucciones del juego. Podría describirse que pasó ese 3 de febrero de 1813, podrían contarse esos pocos minutos en tiempo real y creo que sería por lo menos un poco divertido e interesante. Pero para eso mejor vivirla ¿no? El juego El Combate de San Lorenzo cuenta mejor la batalla de lo que yo podría, pero también cuenta mucho más y no por sus escritos o sus imágenes, la cuenta jugando. El combate no es conocida por su importancia militar: porque es secundaria frente a la famosa "Campaña de los Andes" que San Martín llevará en 1817 cuando toda América del Sur parecía derrotada.

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Mapa contemporáneo a la batalla
indicando el lugar de los eventos.
Esta batalla es conocida por ser la primera que realiza oficialmente San Martín en el territorio americano, volviendo a mostrar la importancia política y militar del personaje (ya había participado activamente en las Guerras Napoleónicas en Europa y en la política porteña de 1813). Pero, sobre todo, esta batalla sintetiza todo un proceso anterior que el juego refleja muy bien: la milicia y la política.

Láminas de uniformes de las milicias porteñas (Doldan 1808).
Desde 1806 con las invasiones inglesas, el pueblo de Buenos Aires se levantó en armas formando milicias, el método de protección “natural” que tenían las ciudades del territorio americano.
Las milicias se suponía que duraban poco tiempo y eran formadas por los vecinos (propietarios, jefes de familia y mayores de edad). Bueno, eso no pasó, las milicias se mantuvieron hasta la revolución y fueron centrales en los reclamos políticos. Lo mismo pasó con sus integrantes, clases medias y bajas buscaban las milicias para poder tener una comida caliente asegurada y un sentido de pertenencia. Encima las milicias elegían a sus comandantes, llevando democracia a un territorio que casi no la conocía.
Representación del Combate del Canal Encuentro.
La llegada de San Martín podría haber sido el fin de esto, pero más bien fue lo contrario: Su ejército ideal era profesional y organizado, pero no por eso perdía las características anteriores, era heterogéneo en un mundo dividido en castas y estaba aún basado en un liderazgo político y carismático que San Martín pretendía mantener. Esto es lo que cuenta el juego: hay cooperación, comunidad y liderazgo natural. San Martín está, pero todos se tienen que ayudar y armar la estrategia sin importar el cargo militar.
Si el ejército argentino actual cree tener un pasado en San Martín, está equivocado. Durante el siglo XIX el ejército era un ambiente en el cual se podía llegar a la ciudadanía y a ser sujeto de derechos, por muchas razones hacia el siglo XX esto cambió, sobre todo por la necesidad de un ejército profesional que mire fronteras adentro, no para la liberación sino todo lo contrario, para la represión y la violencia contra sus ciudadanos.

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